miércoles 24 de noviembre de 2010

acecho



esos momentos en los que los ojos quieren más que las palabras

en que me llevas sin saber si querrás quedarte

la niebla o el vapor humeando pedazos de una sonrisa

mientras recordamos a sorbos muy lentos aquellos otros momentos

en que fuimos esclavos aprendices de sueños que nos regalaban

tanta ansiedad ¿querías decirme algo? veo en tu mirada los niños

que he enterrado cada lunes y quiero que este café este cigarrillo

se estire en tus dedos en tus labios... no sabías que soy el hombre elástico

alcanzo cielos con la lengua herida por los párpados en fin te cuento

yo quería follarte pero entonces los planetas no estaban alineados

y no sabía hacer globos a la vez que mascaba chicle

lo cierto es que creo que he mejorado mucho o pongamos

que todo sigue igual que cuando nos sentimos quemar

en el baile tonto y no estábamos solos pero estos momentos

que quieren decir un crujido o una puerta con alas y una dirección escrita a mano

estoy esperando sigo esperando ¿puedes contrabalancearte?

ya se como la vida sabe a rayos y las rutinas nos inoculan el armisticio

pero la calma y tu sexo guarda pequeños sonidos para mi libro

en estos momentos en que la mesa ya es un barco y devoro cada detalle

los zapatos que llevas, el cinturón, la medida exacta para que ningún pliego de tu piel

me diga hola y viajemos, entonces aprieto un poco más y dices cosas que me mienten

o me celebran y yo lo dejo y pienso en bandadas de pájaros o en el borde concreto

donde hice desnudos todos estos momentos que no hablan que se humedecen que quieren

que el espacio anule todos los otros y no haya más ruido que los elegidos

y pueda destrozarte con una canción de chiquillos y la memoria presta

se deshaga en la ciénaga de una taza, en la muralla de un olvido

y esos momentos que no pudieron entonces volverían a ser heridamente nuestros

1 comentarios:

Cybeles dijo...

Guauauuaa! Me ha encantado esta vorágine de palabras hiladas de la loca pasión de saber que a veces sólo basta con soltarlas al viento.
Uf! Qué me gusta leerte, como si desde algún lugar supiera exactamente en que tormenta se te arman los versos.
Besos besos!
PD: es que me has recordado que algunas veces es bueno que así sea